El reparto de la residencia conyugal en el divorcio, es una de las cuestiones que más horas de trabajo comportan a cualquier abogado especializado en derecho de familia cuando aborda un caso de divorcio.

Los casos de derecho de familia, cuando involucran activos importantes como negocios o bienes inmuebles, pueden beneficiarse enormemente de las opiniones informadas y formadas de testigos expertos como por ejemplo un perito tasador. 

Consulta con tu abogado especialista en derecho de familia y divorcios para ver si aportar un testigo experto es adecuado para tu caso particular.

Pero como siempre te decimos un divorcio es un procedimiento muy complejo, multi disciplinar y que afecta a muchos ámbitos de la vida de los cónyuges que deciden poner fin a su matrimonio. Por eso, conviene realizar una mirada más serena y pormenorizada acerca de esta cuestión.

Reparto de la residencia conyugal en el divorcio

El reparto de la residencia conyugal en el divorcio —y casi cualquier otro aspecto— va a depender en gran medida de la existencia o no de hijos menores de edad fruto del matrimonio que se va a disolver.

Reparto de la residencia conyugal en el divorcio con hijos menores de edad o económicamente dependientes

El uso de la vivienda familiar —no la propiedad— se va a asignar invariablemente a los hijos Y, por lo tanto, al progenitor que tenga asignada su custodia. Esto será así aunque la vivienda familiar sea propiedad exclusiva del progenitor no custodio. Los derechos, el bienestar, en suma el interés del menor es un bien jurídico que goza de una protección especial. En aras de ese interés superior es que se reparte de esta manera el uso y disfrute de la vivienda familiar tras el divorcio.

No es que se le conceda al progenitor custodio sino a los hijos. El progenitor custodio disfrutará de la utilización de la vivienda familiar porque vive con esos menores. Incluso si la vivienda es propiedad de una tercera persona (abuelos, titos…) el fundamento de la atribución de uso de la vivienda familiar es el mismo. Los niños están especialmente blindados a nivel jurídico.

Tampoco está anclado al nivel de acuerdo o desacuerdo que alcanzan los progenitores. Cuando hay hijos menores de edad en un divorcio el procedimiento siempre pasa por el juez por muy de acuerdo que estén los cónyuges, porque el juez ejerce su labor garante del interés del menor siempre.

Reparto de la residencia conyugal en el divorcio sin hijos menores de edad ni económicamente dependientes

Cuando en el divorcio no existen hijos menores de edad ni mayores, pero económicamente dependientes, el proceso es mucho más ágil en principio.

Una parte muy importante del proceso en este caso será la de determinar el valor justo de mercado de la residencia conyugal en la división de activos y deudas. Aquí se debería considerar la posibilidad de contratar a un tasador de bienes inmuebles para determinar ese valor para las partes. 

Si las partes, que en un divorcio son los cónyuges, no están de acuerdo con ese valor, es entonces cuando el tasador brindará un testimonio experto, que va a tener gran impacto en el resultado final como ya vimos en nuestro post de la semana pasada.

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