Hoy hablaremos acerca de cómo afecta psicológicamente el divorcio. No siempre tenemos que abordar la problemática desde una perspectiva estrictamente legal o técnico-jurídica. En nuestro despacho, llevamos a gala el escuchar a la persona, ser cercanos y empáticos con el momento que está viviendo. Sabemos que un divorcio es un momento que deja una profunda huella psicológica en quienes lo viven.

Echemos un vistazo al problema, de una manera aproximada pero interesante para todos nuestros lectores.

¿Cómo afecta psicológicamente el divorcio?

Pasar por un divorcio puede ser traumático para los involucrados. Las personas que se divorcian enfrentan una variedad de problemas psicológicos que incluyen de manera estadísticamente más asidua un aumento del estrés, temporalmente (y según el caso y la persona) una menor satisfacción con la vida, depresión…

Obviamente habrá quien no sufra estos problemas. Tanto mejor así. Pero estamos haciendo un trazo general.

Existen ciertos beneficios asociados a una pareja feliz, una que funciona, que pueden actuar como un amortiguador contra el estrés normal de la vida. Esto no se pierde estrictamente con el divorcio, porque si hay divorcio es precisamente porque la pareja no venía funcionando (en el común de los casos) pero sí hay un aumento del estrés aparejado al propio proceso del divorcio.

Un abogado especialista en divorcios puede —por medio de su gestión eficaz— procurar un proceso de divorcio que reduce su impacto psicológico por resolverse antes, con menos tensiones y en condiciones más favorables

Dependiendo del caso y de las circunstancias específicas, el divorcio puede ser un proceso legal largo y prolongado que implica episodios poco agradables que generan estrés:

  • Culpabilizarse mutuamente
  • Repasar los detalles más sórdidos de por qué fracasó un matrimonio
  • Tomar decisiones sobre hijos, patrimonio…
El divorcio tiene impacto en la psicología de quienes lo viven. Es esencial contar con un abogado especialista (no general) para mitigar y reducir el daño emocional que puedan conllevar un divorcio mal gestionado Clic para tuitear

Divorcio y calidad de vida

Hay un estudio de investigación publicado en el Journal of Family Psychology en el que se estudió la salud emocional de 7000 adultos durante diez años. Kyle Bourassa de la Universidad de Arizona los sometió a dos consultas con diez años de diferencia.

En ellas se quería indagar acerca de cómo percibían su calidad de vida tras un divorcio. Se analizó que las personas divorciadas presentaban un índice de satisfacción con la vida, que variaba en función de la percepción que se tenía del matrimonio anterior a él.

Una percepción positiva del matrimonio, generaba una mayor insatisfacción con la vida tras el divorcio. Sin embargo, una visión deficiente del matrimonio (implican anulación de la libertad; discusiones continuas; aislamiento social; falta de proyección o en casos más graves abuso verbal e incluso físico en ocasiones) el divorcio actúa como un agente de liberación que dispara la calidad de vida percibida por estas personas y por ende su satisfacción con la vida.

¿Cómo elegir un abogado para mi divorcio?

Los abogados especialistas en Derecho de Familia tienen que ser empáticos, podría decirse que más que en ninguna otra rama del Derecho, debido al material tan sensible que es objeto de su trabajo.

Los abogados especialistas en Derecho de Familia tienen que ser empáticos, podría decirse que más que en ninguna otra rama del Derecho, debido al material tan sensible que es objeto de su trabajo.

Ese es el enfoque que le queremos dar a nuestro post de esta semana. Debes elegir un abogado/a especialista en divorcios (no un abogado general, que atiende todos los casos que van llegándole, sean de la índole que sean) porque es una materia muy compleja, cuyos recovecos y matices serán mejor gestionados por profesionales que hayan enfrentado cientos de casos como el tuyo.

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